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Qué pasa en Kazajstán?

Subida del combustible, desigualdad, un gobierno autocrático, disturbios y más de 160 muertes. 


Kazajstán, ubicado entre los gigantes China y Rusia, se caracterizó por ser un país estable, dentro de la inestabilidad galopante que reina en la zona. Claro está, gracias al rigor de un gobierno autoritario que no admite disidencia alguna, de hecho, son ilegales.
La suba del combustible solo fue la chispa que desató la ira de un pueblo sumergido en la pobreza (a pesar de tener reservas de petróleo y gas) y cansado de un gobierno corrupto y sin oposición alguna. 
La olla a presión que se vino cocinando desde que el país asiático se independizara de la URSS en 1991,  terminó en masacre, y con la orden del presidente Kasim-Yomart Tokáev de «disparar a matar», se saldaron unas 164 vidas y más de 4.000 detenidos. 
Con la llegada del ejército ruso a custodiar las calles y edificios oficiales se recupero una tensa calma, con el riesgo latente que estas revueltas animen a fuerzas opositoras de zonas vecinas.